Río Chirripó Lodge

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Una escapada a los regazos del cerro Chirripó por Diana Lucia Salas, El financiero, Costa Rica

El Financiero

Reserva Río Blanco

Reportaje de la zona del Chirripo que hizo el periodico El financiero:

“Una escapada a los regazos del cerro Chirripó

En las Tierras de las Aguas Eternas, en el pueblo de San Gerardo de Rivas, le espera una oferta de turismo rural, aventura y encuentro con la naturaleza

Edición 864

La mañana llega a las faldas del Chirripó para permitir reconocer las sombras del cerro Urán –compañero inseparable del cerro más alto del país –.

El trío lo complementa el cerro Ventisqueros, un poco más bajo que el Chirripó. Y en los regazos de esos tres grandes guardianes reposa el pueblo de San Gerardo, comunidad que recibe y despide a caminantes que buscan conquistar el majestuoso cerro a 3.820 m de altura.

Lo que muchos de esos caminantes no descubren es que esa comunidad se ha convertido en un motivo para dar un respiro en la zona sur y recordar las noches de tertulia, los jardines sin portones y las tardes con olor a café recién chorreado entre reservas naturales y aguas termales.

La zona es conocida como Tierras de las Aguas Eternas, en honor a las numerosas fuentes de agua y la variada oferta turística para caminantes, amantes del ecoturismo, seguidores del mountain bike y del turismo rural.

Las actividades de la comunidad van desde lechería, producción de café y hortalizas, hasta conservación de bosque y turismo. De este último se beneficia directa o indirectamente casi el 70% de la población, según datos de la Cámara de Turismo Rural Comunitario Chirripó (Caturcochi).

La pintura de un pueblo

El arte hace una pausa en la plástica para que las costumbres de la comunidad se impregnen en el lienzo de una artista que hereda su pasión a la familia.

Su casa es una segunda galería de exposición que recupera las historias contadas de boca a boca sobre la conformación de las comunidades aledañas.

La historia de esos pueblos se retrata entre los pinceles, colores y creatividad de Carmen Monge.

De pintar “tiene toda la vida”, pero hace un año y medio que comparte sus obras con el público en la galería.

En el proyecto está involucrada toda su familia y el trabajo de sus hijas se aprecia entre los bocetos que acompañan la galería.

Un vivero complementa la propuesta con anturios, margaritas, pomas, astromerios y una que otra planta carnívora “atrapamoscas”.

Si ubica esta visita entre los primeros pendientes de su viaje, podrá comprender con mayor facilidad la sencillez y el calor de un pueblo en el que se convierten en dueños de las calles los peatones, los vehículos y el transporte a caballo por igual.

Una pausa suiza

El queso natural y artesanal de la zona tiene el sello de la familia Mata. Lo que inició como un proyecto de lechería –allá por 1979– se convirtió en la Fábrica de Quesos Suizos Canaán.

Sus productos se comercializan principalmente en la feria del agricultor y en la comunidad.

¿Cómo los preparan? Wilbert Mata, agricultor, administrador de la lechería y empresario, lo espera para dar respuesta a todas sus dudas y para invitarlo a participar en el proceso de producción.

En la fábrica aguardan unos 300 quesos de varios tamaños elaborados con los 60 litros de leche orgánica que procesan cada día en la lechería familiar.

Ingredientes como el cultivo lácteo, agua de sal, agua caliente y las etapas de batir, mover, reposar, cortar, separar sólidos de líquidos, deshidratar y colocar en moldes, son parte del quehacer familiar diario.

Los quesos reposan como mínimo tres meses y se mantienen el tiempo que tarde su venta.

“Hemos tenido quesos de hasta dos años. Todos los días se limpian y se hidratan con suero de leche o agua de sal para perfeccionar la corteza”, explica Mata.

Algunas de las propuestas incluyen albahaca, orégano, estragón y pimienta en una finca de ocho hectáreas y media que se dedica también al cultivo de café, cría de ganado, agricultura orgánica y recuperación de bosque y montaña.

Yoga de montaña

Hace 12 años, la zona recibe grupos de yoga que –no en vano– buscan relajarse al ritmo de los colores que obsequia la montaña.

Por lo general, son grupos que aprovechan las instalaciones de Retreat Chirripó para establecer rutinas relacionadas con meditación, yoga y bienestar.

Algunos de los paquetes están enfocados a los amantes de la relajación y de un estilo de vida alternativo e incluyen clases de yoga, hospedaje, alimentación, masaje y aguas termales.

Con la propuesta “Costa Rica auténtica”, el proyecto Retreat Chirripó ofrece un itinerario con sesiones de cocina familiar, tour del queso y del café, clases de español y de danza típica costarricense.

El huésped podrá, además, disfrutar de caminatas en los senderos y del servicio de comida vegetariana.

Autoabastecer energía

¿Gasta mucho dinero en electricidad? ¿En gas? ¿Cómo le suena solventar las necesidades de energía para cocinar en su casa?

Autoabastecerse de energía es el proyecto de Rosa Elizondo y su familia, quienes cotidianamente dan mantenimiento al biodigestor con una cajuela de estiércol de vaca o de cerdo.

La cantidad es suficiente para obtener el gas que necesitan para la preparación de alimentos desde hace diez años.

La opción del biodigestor la complementan con el uso de lombrices californianas –las cuales producen sustancias gástricas que transforman los desechos orgánicos en abono–.

Las hortalizas y legumbres orgánicas –lechuga, apio, chiles, tomate, culantro, vainica, perejil–, crecen con el abono y satisfacen las necesidades culinarias de la familia.

Secretos del Chirripó

Otra de las visitas que podrá realizar es a los Jardines Secretos. Se trata de una hectárea y media con variedad de árboles y de plantas; bromelias, heliconias, orquídeas, anturios y calateas.

Cinco nacientes de agua le esperan en el tour hacia El Mirador que incluye almuerzo, y si lo desea, café con tortillas de queso palmeada y rosquilla casera.

Desde el mirador podrá apreciar la majestuosidad del Cerro Ventisquero, el Urán y la Cordillera de Talamanca.

Cuna de vida

Lo que años atrás fue un potrero, hoy alberga la Reserva Natural Cloudbridge: casi 30 hectáreas de bosque que permite hasta cuatro horas de caminata, la observación de aves y el encuentro con la catarata La Pacífica.

El proyecto inició hace 10 años y alberga un programa de voluntarios e investigadores.

Si tiene suerte y ganas de caminar, podrá observar quetzales, pumas y saínos.

En un recorrido corto estará en la presencia de la Catarata La Pacífica, con una caída de unos 15 a 20 metros.

La catarata es el atractivo principal. Arrulla el sonido del líquido cayendo a poca distancia, esa misma agua que nació apenas unos kilómetros atrás y obsequia un color esmeralda.

El atardecer brinda color desde el otro extremo; una lluvia de sonidos e imágenes de Costa Rica.

La entrada es gratuita y las donaciones recibidas se invierten en investigación y la conservación del proyecto.

La reserva se ubica a unos minutos del kilómetro 0 del sendero principal del Parque Nacional Chirripó.

En 10 años, han sembrado en la reserva unos 50.000 árboles, para sumar unas 20 especies. Solo en el 2011 cultivaron 5.000 árboles y este año esperan añadir 2.000 más de especies nativas del lugar.

Una planta hidroeléctrica que abastece las necesidades del proyecto y un centro de estudios medioambientales dan la luz a una iniciativa que nació para proteger las riquezas de la zona.

Historia de piedra

Los pies don Rafael Elizondo –de 67 años– han subido 48 veces el cerro Chirripó. Sin embargo, son sus manos las que dan testimonio del amor por la zona y de todas las aventuras en la montaña.

Con sus manos ha tallado más de 200 piezas de madera de diversos tamaños –troncos que ha encontrado a la orilla de los ríos– y las exhibe con orgullo.

Su colección y pasión incluye también piedras y piezas indígenas que ha recuperado en sus recorridos por la zona y las expone en el Museo de Piedra y Escultura.

Su propuesta es dar vida por medio del arte y hacer figurar la vida en el campo.

Una de las esculturas que no puede pasar inadvertida es la que le hizo a Bora Milutinovic, exentrenador de la Selección Nacional para el Mundial de Italia 90. La leyenda versa “Gracias Bora. Italia 90”. Su obra fue publicada en varios medios de comunicación, precisamente cuando Milutinovic conoció la escultura en su honor.

Joyas en los árboles

En la zona de Herradura, muy cerca de San Gerardo, la Reserva Río Blanco la conforman 100 hectáreas, 5 kilómetros de senderos y una colección de orquídeas con 15 años de historia.

Alrededor de 500 especies de orquídeas se esconden en el proyecto de la familia Elizondo, unas 150 de ellas son exóticas.

La atracción incluye orquídeas miniaturas que pueden llegar a costar hasta $1.000.

Costa Rica alberga unas 2.500 especies de orquídeas, es decir, el 10% del planeta, según detalló Denis Elizondo, guía de la reserva. El proyecto no está enfocado a comercialización si no a la exposición e intercambio de conocimiento.

El recorrido por el jardín de orquídeas se complementa con una visita a los senderos, donde podrá conocer el detalle de plantas tropicales y ornamentales.”

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